“Mosaico de 1700 años confirma la presencia de mujeres en arenas romanas”
Tras el redescubrimiento de un mosaico de 1.700 años de antigüedad en Reims, Francia, el investigador Alfonso Mañas expone una prueba precisa de la participación de las mujeres en las arenas y cacerías romanas.

El mosaico fue descubierto originalmente en 1860 en la actual ciudad de Reims, Francia, que en la Antigüedad era una importante ciudad romana llamada Durocortorum. Medía aproximadamente 11 por 9 metros y presentaba una compleja disposición de medallones que representaban escenas del anfiteatro.
La figura sostiene un látigo, se encuentra junto a un leopardo y parece conducirlo hacia otro cazador. Aparece con el pecho descubierto y con senos definidos, una elección artística intencional que no se observa en ninguna de las figuras masculinas del mismo mosaico romano. En la imagen también aparecen gladiadores, animales salvajes y cacerías escenificadas.
La obra fue destruida durante un bombardeo en la Primera Guerra Mundial, en 1917, por lo que solo quedaron dibujos del siglo XIX realizados por el arqueólogo Jean-Charles Loriquet.
Tras décadas en el olvido, el investigador Alfonso Mañas, de la Universidad de California, Berkeley, emprendió la tarea de reexaminar esos dibujos y publicó sus hallazgos en «The International Journal of the History of Sport«.

Mañas identificó una figura dentro de uno de los medallones que había sido interpretada erróneamente como un hombre o como un gladiador cómico.
El descubrimiento aporta la única representación visual conocida que evidencia la presencia de mujeres en la arena. Si bien existen referencias escritas sobre este tipo de escenas, nunca se había confirmado una imagen de una cazadora. Esto suma valor y relevancia histórica al mosaico.
En los espectáculos romanos, las mujeres solían ser prisioneras condenadas a exhibiciones públicas sin armas y destinadas a morir. Sin embargo, a partir del año 107 d. C., surgieron las gladiadoras, o gladiatrices. El emperador Trajano, conocido por ser un gran general y por expandir el Imperio romano, vio en estas mujeres combatientes una oportunidad para ofrecer un espectáculo nuevo y exótico al pueblo de Roma.
La mujer del mosaico usa un arma y participa en una cacería. Esta figura representa a una venatrix, es decir, una cazadora de bestias entrenada para luchar contra animales salvajes en cacerías conocidas como venationes. Aunque también podría tratarse de una succursora, una asistente encargada de dirigir a los animales hacia otros cazadores para el golpe final.
Se trataba de una actuación profesional, ya que dicho rol requería entrenamiento y precisión. La decisión de representarla con el torso descubierto fue una forma deliberada de mostrar su género al público.
Antes de esta identificación, los historiadores creían que la presencia de cazadoras de bestias había sido breve, principalmente entre el reinado de Nerón, en el siglo I d. C., y principios del siglo II.
Tras el siglo II, no existían evidencias escritas ni visuales sobre ellas. Sin embargo, el Mosaico de Reims fue fechado en el siglo III d. C., lo que modifica esta cronología.
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